Moisés Quintorrepublicano

“Hubo un levita que tomó por esposa a una mujer de su propia tribu.La mujer quedó embarazada y tuvo un hijo, y al verlo tan hermoso lo escondió durante tres meses. Cuando ya no pudo seguir ocultándolo, preparó una cesta de papiro, la embadurnó con brea y asfalto y, poniendo en ella al niño, fue a dejar la cesta entre los juncos que había a la orilla del Nilo.” Éxodo 2: 1-3

Este escritor laico comienza estas líneas con una cita de la biblia que narra la fabricación de cestas improvisadas y luego de haberse indignado al ver un video donde el Gobernador del Estado Anzoátegui, el excelentísimo señor Nelson Moreno, hace unas patéticas declaraciones por las fotos que denunciaban que los niños recién nacidos en el Hospital Domingo Guzmán Lander, eran colocados en cajas de cartón. A continuación, trato de analizar lo dicho por la máxima autoridad estadal:

El gobernador, en un escuálido intento de hacer “control de daños”, ¿qué es lo que dice? Dice que él apela a la buena intención de los galenos en solventar la situación de las cunas hospitalarias al colocarlos en cajas de cartón (sí, en cajas de cartón), pero que esa no es la forma. No. Cajas de cartón, donde además se podría llegar a ver la marca de alguna empresa de distribución capitalista o peor aún, alguna empresa “recuperada” por el Estado y puesta en marcha por sus trabajadores, sería como que una muy mala estrategia de marketing internacional para esas mencionadas empresas.

¿Cuál es el problema fundamental de todo esto? El problema es que el hospital de esa entidad refleja un drama humanitario que se ha ido presentando a lo largo y ancho de toda Venezuela y que por más que han querido ocultar esta dura realidad, no han podido. Además, el excelentísimo gobernador Moreno, dice que es mejor no colocarlos en cajas, que… Mejor les coloco la transcripción de su declaración:

Me parece a mí que una de las cosas importante sería tener otros espacios, eehh (sic) para cubrir eso, o sea, de repente existe la buena voluntad de alguien de colocar a un bebé en una cajita. Es posible. Eso es por la buena la voluntad. No hay mala fe en eso. Entonces en lugar de tener una cajita, tengan una canastilla al lado de la mamá y se van a colocar una cajita, agarran con mucha creatividad una cajita, la decoran bien, la acomodan tipo canastilla y la colocan allí, al lado de la mamá, de tal manera que mientras la señora espera para irse y tiene su bebecito que ya salió de la incubadora, entonces tenga, para no tenerlo cargado si puede ese momento. Entonces téngalo en una canastilla…”

nelson-moreno

A ver (suspiro profundo). Aquí hay una serie de palabras y en especial un metamensaje que fue el detonante para plasmar estas letras. En primer lugar hace, repito, un patético control de daños en no culpar a los médicos por haber tomado la decisión de colocarlos en cajas de cartón, pero lo que me llama la atención de todo esto es la palabra “Creatividad”. Resulta ser que los médicos y el personal del hospital deben contar (además de hacer malabares con los pocos insumos que tienen para salvar vidas que su suministro es responsabilidad ÚNICA del Estado), con creatividad para decorar bien una cajita, acomodarla tipo canastilla y que bueno, se vean bonitas, es decir, ¿qué guarandinga es esa de que van a colocar a unos niños en una caja de cartón así pelada? ¡No, señor! ¡Usted sea “creativo” y me decora esa caja! ¡Me hace el favor, caramba! ¡Usted viene y me perfuma la mierda! ¡Sea alcahueta! ¡No exija!

Ni siquiera me voy a tomar la molestia en decir que la simple foto ya ocasionaría un terrible costo político para cualquier gestión; una foto donde niños de un país llegan al mundo, a la vida, a la existencia, en cajas de cartón. Dejemos de lado también lo que PERMITIMOS como sociedad de que lo más valioso que tiene un país y la especie humana de por sí, sus niños, sean tratados de esa manera. No. Saquemos el costo político de la ecuación, porque como muy bien sabemos, aquí el costo político hace un buen rato que se fue para el CARAJO y parece que le gustó estar por allá, debido a que no ha regresado. Obviamente que si el costo político no hace mella (o se fue al carajo, no sé) menos que menos va a funcionar una gestión responsable, seria y que se dedique a investigar cuál es la verdadera razón del por qué esa foto; el por qué unos niños venezolanos, unos SERES HUMANOS nacen y se “depositan” en cajas de cartón, cual mercancía (capitalista, por supuesto) todo esto bajo la mirada de un estado sumamente humanista y profundamente revolucionario, garante de derechos humanos, capaz incluso de alimentar a tres naciones.

Es más, ni siquiera está la más mínima intensión de solucionar el problema, ni aun considerando la vía populista: Llega el excelentísimo señor gobernador de Anzoátegui, con un equipo de producción audiovisual con cámaras, sonidistas, maquilladores (muy importante esto), scripts (también de vital importancia), escoltas con lentes de sol oscuros (mucho más importante que lo anterior) y luego de todo este despliegue técnico-profesional, se unge como “El Salvador”, con tremendas cunas hospitalarias que aún tienen la etiqueta de precio y el plástico del empaque por haber sido comprados horas antes para, como ya dije, hacer un despliegue propagandístico de que “Con Nelson Moreno, tu niño nace bueno” (allí les dejo un slogan gratis).

No. No, señoras y señores. No. No hay costo político. No hay intenciones de solucionar el problema y permitir que niños venezolanos nazcan en condiciones dignas. No hay voluntad política de buscar soluciones. No. Nada de eso. La solución DEBE ser tuya; debes ser “creativo” porque yo ni por el carajo te voy a venir a traer unas cunas hospitalarias. No. Resuelve tu peo tú. Eso sí, decora esa canastilla bien bonita para que salga en un episodio de “Arte Manía”, mira que yo no voy a mover un dedo para comprar nada, ni reparar ni un coño. No. La “poquita” plata que tengo es para gastarla en cumbres presidenciales cuyos mandatarios tienen métodos más que cuestionables de gestión, además de llevar a jóvenes como barra para que pernocten en carpas y bueno, les llevan comidita, agüita, musiquita en vivo (pagada en dólares) y condones, porque como bien expresó cierta funcionaria del Ministerio de la Mujer, hay que practicar  sexo seguro (Irónico sería que una de las “carpistas” salga embarazada y su inocente niño cuando nazca, lo pongan en una caja de cartón). Por cierto, me buscas al pajúo ese que tomó la foto que lo voy a meter preso ¡Aquí esta vaina se respeta! ¿Qué güebonada es? ¿Acaso va a venir cualquier apátrida jalabolas de Allú, de María Corina, de Obama, de Donal-Trón a sabotear nuestro hermoso proceso revolucionario?

Y ya… Listo… Te dicen así, en tu cara de que NO TE VAN A RESOLVER EL PROBLEMA. No. No lo van a hacer. Inventa, pero inventa que se vea bonito… Inventamos o erramos, camarada.

El metamensaje es claro: No me da la puta gana de resolver. Bueno, en realidad no es que no me dé la puta gana de resolver, es un: “No voy a resolver. Yo no estoy para eso. Resuelve tú. Así como debes resolver lo de la comida sembrando en el balcón de tu casa, también debes resolver lo de las medicinas sembrando tu matica de Acetaminofén”. Así de sencillo. Todo esto en un marco de escasez donde no tienes que ser muy brillante para comenzar a unir puntos y ver realmente de qué va todo esto; de qué va esta especie de “No voy a resolver”; simplemente que es deliberada toda esta suerte de “ineptitud y cinismo”, que todo es parte de un plan. Perdón. Parece que sí hay que ser muy brillante, ya que nuestras “intelectualidad” está ensimismada viéndose el ombligo y de conferencia en conferencia hablando sobre obviedades, obviando lo obvio (valga la expresión), además de quedarse limitada de hablar pendejadas por Twitter.

Cerrando este post de una manera cínica, puede que venga un “Moisés”, un Moisés nacido en la Quinta República, que escape de unos esbirros faraónicos que buscan matar a los primeros (y segundos y terceros y cuartos… y quintos) hijos de los esclavos y este Moisés siendo un adulto, venga a liberar a su pueblo esclavizado por potencias emergentes, atraviese un mar rojo, pero un mar rojo creado por la sangre de la víctimas de la violencia, después de que a su patria le cayeran “plagas” que devastaran sus campos, hospitales y escuelas. Puede que de allí, de Anzoátegui, nazca un Moisés y se convierta en el caudillo mesiánico que tanto nos gusta y tan ansiado que nos liberará, guiará y gobernará dentro de 30 años… Puede incluso que hasta ese Moisés nos cuente en el programa televisivo semanal que tendrá, el cómo fue recibido a este mundo cruel no en una cesta de papiro embadurnada con brea y asfalto, sino en una caja de cartón, forrada “creativamente” con papel contact de figuras de Disney o Peppa la cerdita…

“ 7 Y el Señor dijo: Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de sus sufrimientos. Y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al lugar de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los ferezeos, de los heveos y de los jebuseos. Y ahora, he aquí, el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí, y además he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10 Ahora pues, ven y te enviaré a Faraón, para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.” Éxodo 3:7-10

Conociendo nuestro realismo mágico, puede que no esté tan errado ni esté siendo tan cínico después de todo…

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