Pero tenemos estatuas

“Cuando los hombres están muertos, entran en la historia. Cuando las estatuas están muertas, entran en el arte. Esta botánica de la muerte, es lo que nosotros llamamos la cultura.” Las estatuas también mueren – Documental (1953)

¿Qué es una estatua? Es una obra escultural que representa una figura humana o animal. Repasando más el concepto, podemos ver que una estatua también sirve para conmemorar o para honrar a una persona o personas, dioses, acontecimientos y hasta animales para recordar a una población o a una cultura un valor que quiere ser reproducido como el de la fidelidad de Hachikō por su amo, el del sacrificio por la nación como el encontrado en el Memorial de Iwo Jima o simplemente un símbolo como lo es la Sirenita de Copenhague.

Viendo la actual situación del país, ¿qué podemos conmemorar de un militar golpista que su proyecto político entreguista y profundamente apátrida que desfiguró a una república que ya venía con serias cicatrices socio-culturales? Pues, basta con salir a la calle y leer titulares de periódico, ver simplemente el estado de las calles o hasta los rostros de las personas para darse cuenta del inconmensurable daño que ha hecho el tan defendido “legado” de Chávez por sus partidarios y unos cuantos dirigentes opositores.

¿Qué hay que conmemorar de Chávez? ¿Haber dejado un país con vastas riquezas en la quiebra absoluta, a solo meses de caer en default? ¿Qué hay que conmemorar de Chávez? ¿que colectivos armados le impidan el acceso a las fuerzas de seguridad a un sector de la capital del país, dejando en evidencia que estamos a poco tiempo de ser un Estado fallido? ¿Qué hay que conmemorar de Chávez? ¿no tener un sistema de salud digno, donde una niña estuvo a punto de morir por un raspón en una de sus rodillas? ¿Qué hay que conmemorar de Chávez? ¿Haber destruido la institucionalidad militar, dejándola a merced de una ideología política, donde solo ascienden los que más se arrastran? ¿Qué hay que conmemorar de Chávez? ¿Dejar un país con unos índices de muertos por violencia tan altos como la de 5 países con conflictos armados abiertos juntos? ¿Qué hay que conmemorar de Chávez? ¿Qué más del 90% de esos crímenes quedan impunes? ¿Qué hay que conmemorar de Chávez? ¿Qué?

estatuachavez2.jpgNo tienes comida, no tienes medicinas, no tienes cunas hospitalarias para los niños, no tienes seguridad, no tienes  alumbrado público,  no tienes calidad de vida, no tiene educación, no tienes referéndum, y por lo visto no tendrás más elecciones porque las elecciones no son una prioridad cuando hay una crisis económica, como muy bien dijo nuestro excelentísimo señor Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. Pero tenemos estatuas… Estatuas de Chávez…

¿Qué fue Chávez? O mejor dicho ¿en qué convirtió a Chávez su aparato de propaganda? Lo convirtió en una figura paterna en un país con carencia de esta. Así lo hemos visto a lo largo de, al menos, los últimos 8 años, como muy bien lo vociferan sus partidarios, palangristas y mercenarios comunicacionales en medios del Estado. El chavismo ha colocado a su “padre” en plazas, murales, barajitas, juguetes, pendones, volantes, franelas, tipografías, estampas, fondos de pantallas, series televisivas e incluso altares. En este último no será sacado ni por votos, golpes militares ni decretos. Ya Chávez trascendió (o lo trascendieron) del espectro cultural de este país; trascendió a la categoría de un dios y según nuestros referentes de realismo mágico, de allí nunca saldrá jamás: Chávez nunca saldrá de un altar. Se puede pretender sacar su imagen de una oficina gubernamental, incluso borrar su imagen de todas las gigantografías que están en las ciudades del país. Venga, usted incluso puede borrar la mirada omnipresente de Chavéz (con su firma), pero nunca podrá sacarlo de una  suerte de cosmovisión ética, social y política que gira en torno a su pensamiento.

Hugo-Chavez-Frias-recordarlo-REUTERS_NACIMA20140305_0047_3.jpgY sepa, querido lector, que esa es justamente la idea. Usted puede perder a un padre, pero nunca perderá a un Dios, al menos no por voluntad propia y si lo hace, deberá estar dispuesto a afrontar las sanciones morales que conllevan esa decisión.

Después de todo, ¿quién está dispuesto a perder a un padre y a un dios en un mismo día?

 

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