Auribus teneo lupum

Corea, en general, ha sido protagonista de uno de los conflictos geopolíticos más cruentos a lo largo del siglo XX, en los que estuvieron involucradas las principales naciones de la región para esa época.

A partir de ese punto, han ocurrido muchos acontecimientos que hacen girar la mirada hacia ese país asiático, donde se pone sobre el tapete el inicio de un conflicto bélico nuclear a gran escala, amenazando la estabilidad política y económica de la región como también amenazando la vida de millones de seres humanos en muchos países.

Desde ese punto de vista, es necesario tener un contexto histórico y político sobre “Las dos Coreas” para poder hacer un análisis geopolítico más acertado, ya que esto significa mucho más que un enfrentamiento indirecto entre potenciales mundiales y emergentes; es también el enfrentamiento de dos sistemas políticos e ideológicos claramente antagonistas y sumamente disímiles entre sí.

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Contexto histórico

El Japón imperial invadió a Corea en el año de 1910 por el desarrollo económico sustancial de Seúl. Al pasar los años fue creciendo un sentimiento nacionalista de independencia en los coreanos con inclinación comunista, el cual fue aplastado brutalmente por los japoneses.

Estalla la Segunda Guerra Mundial y están las fuerzas del eje compuestas principalmente por Alemania, Italia y Japón. Para el año de 1943, Franklin Roosevelt y Joseph Stalin se reúnen para trazar una estrategia conjunta para, entre otras cosas, frenar el avance nipón en el Pacífico. Concluyen que sería mejor atacar a los japoneses por Manchuria (nombrada Manchukuo luego de la ocupación nipona).

Llega el 8 de agosto de 1945 y la Unión Soviética le declara la guerra a los japoneses y al día siguiente invaden a Corea por el norte. Los estadounidenses hacen lo propio por el sur, en la ciudad de Busán, siendo recibidos como libertadores. Con la rendición de Japón, se establece como el Paralelo 38 como la zona limítrofe entre la ocupación estadounidense al sur y la soviética al norte.

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Con la ocupación estadounidense, se vino un hecho muy controvertido (que vale la pena mencionar) y es que éstos decidieron trabajar con las fuerzas colaboracionistas niponas que estaban en Corea (del Sur) lo que trajo con el pasar del tiempo mucho malestar político interno y protestas, sumando el  grado de represión que estos empleaban.

Con el sentimiento de una reunificación de Corea (tanto los del Norte queriendo hacerlo con los del Sur y viceversa) emergen figuras políticas en ambos lados: Kim Il-Sung por Corea del Norte y Syngman Rhee por Corea del Sur, apoyados por la Unión Soviética y los Estados Unidos respectivamente.

Con el pasar de los años, las tensiones fueron aumentando y el 25 de junio de 1950, Corea del Norte invade a Corea del Sur haciéndose con su capital, Seúl. El avance de los norcoreanos fue relativamente sencillo por estar provistos de los tanques soviéticos T-34.

El repliegue de los surcoreanos se dio hasta la cuidad de Busán, pudiendo ser contenido el avance norcoreano. El general Douglas MacArthur ideó un plan para la reconquista de Seúl y dispuso de una fuerza anfibia que desembarcara en Inchón, para también tomar por sorpresa a las fuerzas norcoreanas y emprender un ataque por su retaguardia. Esa acción militar fue todo un éxito y logró el regreso al poder de Syngman Rhee que huyó del país cuando avanzaron los norcoreanos sobre Seúl, donde instauró en los años siguientes un régimen muy represor, especialmente contra los comunistas (o sospechosos de serlo).

Busán

Luego de ese avance de fuerzas norteamericanas, buscaron tomar por completo a Corea y liberarla del dominio de los comunistas, los cuales estaban apoyados con armas por los soviéticos y con tropas voluntarias chinas, pasando posteriormente a incursionar el ejército regular chino.

Luego de diciembre del año 1950, los estadounidenses tuvieron que emplear una retirada luego de haber avanzado por gran parte del territorio norcoreano y a partir del año 1951 ya fue muy poco el avance significativo entre ambas partes, pasando prácticamente a una guerra de trincheras.

Por parte de los Estados Unidos estuvo presente la posibilidad de resolver el conflicto bélico con el lanzamiento de bombas nucleares, solución sugerida en reiteradas oportunidades por el general Douglas MacArthur al presidente Harry Truman, pero este se negó por razones políticas.

Ya para el año de 1953 se negocia un armisticio entre ambos frentes, del cual vale la pena destacar que Corea del Sur no participó por negarse el entonces mandatario Syngman Rhee y hasta el día de hoy, la nación surcoreana no forma parte del cese al fuego.

Esta es una mirada del conflicto muy general, donde se omiten ciertos detalles de interés, como la postura inicial de Mao Tse Tung y Joseph Stalin, pero que a nuestro análisis no añaden mayor valor agregado; sólo se presenta como una información preliminar que es necesaria tener sobre la mesa que el tema geopolítico es de carácter fundamental para una lectura acertada sobre los conflictos.

Amenaza nuclear norcoreana

Para el año 1963 se habla que comienza el programa nuclear norcoreano, donde ellos acudieron a los soviéticos para el desarrollo armamentístico, los cuales negaron (al menos oficialmente), pero que sí fundaron las bases para un programa nuclear con fines pacíficos. Los norcoreanos también acudieron a los chinos para su desarrollo nuclear militar, los cuales también le negaron. Más allá de la suspicacia inicial que pudiese despertar en los lectores sobre las “buenas intenciones” de los chinos y soviéticos de no prestar apoyo a los norcoreanos en su programa nuclear, tiene mucho sentido por ser un hecho de su propia seguridad nacional (vale la pena mencionar que entre Mao Tse Tung y Joseph Stalin existçia cierta rivalidad)

Ahora bien, Corea del Norte a lo largo de todos estos años ha amenazado a Estados Unidos y a sus aliados en la región, como Corea del Sur y Japón principalmente, de atacarlos con misiles provistos de ojivas nucleares, pero como hemos podido constatar en tiempos muy recientes con los ensayos de misiles intercontinentales del régimen de Pyongyang, es cada vez una posibilidad más real.

Es aquí donde entra en escena el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a dejar una línea muy clara ante las pretensiones de Corea del Norte en imponer una agenda basada en el amedrentamiento.

No es sólo un recurso discursivo lo que emplea Donald Trump sobre el tema Corea del Norte, también han desplegado a portaviones nucleares, relativamente cerca de las costas de ese país asiático, como también ha “sugerido” a China que aumente las presiones políticas, pero sobre todo económicas al régimen de Pyongyang y parecen estar surtiendo un efecto muy positivo para la resolución de ese conflicto.

Se está hablando inclusiove de desnuclearización de ese país; no es más que una victoria para Donald Trump, sin lugar a dudas.

“¿Y por qué es una victoria?”, se preguntará usted. Pues, lo es porque ya haber doblegado al régimen de Corea del Norte a buscar una solución diplomática al conflicto, luego de las presiones ejercidas por la comunidad internacional, especialmente por Estados Unidos, China y Japón, demuestra el grado de consciencia geopolítica que tiene el presidente estadounidense.

Tenemos que reflexionar algo: resolver el “problema Corea del Norte” por la vía armada, representa sí o sí la utilización de armas nucleares en ambos frentes, donde muy posiblemente ataque primero Pyongyang a Seúl y les recuerdo que no existe un sistema anti-misiles infalible; sólo tiene que pasar un misil nuclear a una ciudad como Seúl o Tokio para borrarla del mapa, como también implicaría una respuesta nuclear por parte de los surcoreanos y los norteamericanos, lo que significaría un genocidio a gran escala, ya que tendrían que arrasar los lugares sospechosos de almacenamientos de armas nucleares y pueden estar seguros que ningún político desea eso para su hoja de vida.

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Ya con el acercamiento político planteado por parte de Kim Jong Un a Donald Trump da una excelente señal que están dispuestos a desarmarse nuclearmente, aunque puede que sea muy pronto para todos que cantemos victoria y, en caso que el mandatario norcoreano decida no cumplir su parte del trato, quedará muy mal ante la comunidad internacional, dando una ‘carta abierta’ para actuar, militarmente inclusive, en ese país.

Donald Trump está tomando al ‘Al toro por los cuernos’, buscando la estabilidad de una región tan sensible geopolíticamente hablando.

Muy pronto sabremos si será real el desarme de uno de los regímenes más peligrosos del mundo en las últimas décadas y todo esto sin hacer un solo disparo.

 

(Ilustración de @GianDalessio1)

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